Las BRAGAS VIBRADORAS que buscas

bragas vibradorasSi hay algo, que suele dar un morbo extra a las parejas, es el hecho de hacer el amor o bien ciertas prácticas sexuales en lugares prohibidos, o bien con el peligro de ser descubiertos. De ahí, que el día de hoy te traemos uno de los artículos sexuales más amenos del instante, y que siempre y en todo momento, han llamado la atención de las mujeres: las bragas vibradoras o bien tanguitas con vibración.

bragas vibradoras

Cómo funcionan las bragas vibradoras

El mecanismo, como bien puedes imaginar, es de lo más fácil. Una prenda íntima femenina de ropa interior o bien de simple lencería, pero con una cavidad para alojar un mecanismo vibrador, que generalmente suele ser una bala vibradora, o bien un pequeño motorcito algo mayor, y que puede llevar control a distancia o bien activarse manualmente a través de un botón en una de sus partes exteriores.

Pero dejando a un lado la teoría, lo realmente ameno del tema, son las posibilidades que tiene y el juego que puede dar llevar estas bragas «orgásmicas» sin que absolutamente nadie lo sepa, en un sitio público, y dejar quizás el control de las vibraciones a nuestra pareja.
¿Te apuntas al reto? Vamos a verlas.

Bragas vibradoras, un juego en lugares públicos

Desde entonces las posibilidades son infinitas, y es que se nos ocurren decenas y decenas de formas de jugar con nuestra pareja, mientras que la mujer lleva puestas una de estas bragas vibradoras, y su pareja es cómplice de ello y no únicamente lo sabe, sino puede aún llegar a tomar el control de estas prendas masturbadoras, si se emplean los modelos de tanguitas o bien braguitas con mando y control a distancia.

La buena nueva, es que pese a lo amenas que son y del juego que dan, estamos frente a unos artículos eróticos de pareja, que son de los más accesibles, pudiendo dar un clic aqui para adquirir en nuestra tienda online, varios modelos de braguitas vibrátiles económicas, sobre todo si los equiparamos con otros artículos vibradores para parejas, que así mismo se pueden llevar ocultas o bien como algunos huevos vibradores con control a distancia.

 

Si deseas vivir toda una experiencia, unas bragas vibradoras serán lo ideal, si buscabas nuevas sensaciones no te las pierdas.

 

 

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¿Qué tal llevar bragas vibradoras en el cine?

Podemos entrar a ver una película de acción o bien de mucho estruendo, pero de estas que no nos hacen singular gracia, o bien que sencillamente ya la hayamos visto, y aprovechar el alboroto y la confusión del sonido envolvente y atronador de los altífonos del cine, para pasar un rato «de película» mientras que llevamos nuestras bragas vibradoras, y nuestra pareja nos ve gozar.

Probablemente no terminéis la película en el cine, y debáis correr para vuestra casa o bien cara algún sitio íntimo, pero os aseguramos que el morbo va a haber merecido la pena.

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¿Qué tal llevar unas bragas con mando?

Puedes sentarte con tu pareja en bancos separados, uno enfrente del otro, y también ir viendo como las vibraciones hacen estremecer a la mujer, mientras que probablemente os pasáis de parada de metro una y otra vez.

El morbo por ser descubiertos desembocará en un placer imprevisible. No sólo por el juego y el temor a que os cojan, sino más bien así mismo por el posible anonimato que vais a tener como pareja entre la gente ignota, y estando sentados tal y como si no fuerais juntos. Hay que intentar elegir una senda e instante del día, en el que sea viable que no os conozca absolutamente nadie, e intentar que vayáis a ciertas horas en las que encontrarse a alguien de vuestro círculo sea poco usual que suceda.

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¿Unas bragas masturbadoras en una cena romántica?

Si el local es de lo más escogido y distinguido, un ligero sonido sueco de vibración furtiva, bien podría ser de una persona insistente que nos llama al móvil y que no deseamos contestar, ¿cierto?
Mas fuere como fuese, lo entretenida y lo morbosa que podrá ser una cena romántica a la luz de las velas, con un mando bajo la mesa… y una mujer con bragas de control a distancia y vibración, es una cosa que solo vais a saber cuando lo probéis.

Da lo mismo si el camarero se da cuenta, y da lo mismo si las parejas de las mesas de al lado os miran sonrojados o bien aún abochornados, por el hecho de que estamos seguros de que esa noche, el postre os lo vais a tomar en otro lugar, y sin que os de tiempo a llegar a los cafés.